jueves, enero 03, 2008

Uno menos, y van... ¡ Chau Siesta Inolvidable !

Una vez me confesé cholula, aquí.
Ahora me levantaron el único programa que escuchaba. Demonios!
Salió la noticia en el diario y todo... Y duele un poco.
Los seguía desde Del Plata: Mirá lo que te digo, después fue Aunque parezca mentira, y ultimamente La siesta Inolvidable.
Siempre contenido, calidad y humor.
Halperín abría "La Siesta" y yo me anotaba nombres de libros en el dorso de la mano, parada en el colectivo. Así, de dorapa, recopilé los títulos que, hoy leídos, son de lo mejorcito sobre lo que mis ojos se han posado.
Una anécdota: Torturé a un amigo que viajó a España haciéndolo volver con kilos de sobrepeso de equipaje por traerme "esos libros" que nunca se habían editado en Argentina.

Como decía Castelo: Hasta la derrota, siempre.
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update:
Algunos oyentes (émulos de la resistencia al levantamiento de Sin Anestesia), se agruparon, se cartean, y abrieron un blog.
Por las dudas, yo me suscribí. No vaya a ser que vuelvan y no me entere...

3 comentarios:

Baterflai dijo...

En el 87 nos levantaron El Buen Tiempo, en Continental.
No existía internet, no existían los blogs. Eramos cientos, muchos nos conocíamos personalmente, y era pasarse el fin de semana pegados a la radio. Después vino el fútbol, la resistencia a escucharlo, la migración por otras radios.
Y vino el Loco de la Colina
Y vino Dolina
Y vino Ciudad Abierta
Y vinieron muchos programas más, de los que al día de hoy recuerdo las cortinas.
Haber sido tan oyente me capacitó para muchas cosas después. La radio capacita, de eso no cabe la menor duda.

Por cuestiones desde laborales hasta de concentración, no escucho más radio AM porque no la escucho: la tengo prendida. Y para no escuchar a un tipo que pone lo mejor de sí frente a un mic (uno sabe distinguir a los chantas de los no chantas a esta altura del partido), mejor no le falto el respeto. Si no es como ir a un restaurant y pasársela charlando mientras el músico -a quien pagan por hacer música, no por no ignorarlo- hace lo que puede por sobre el ruido de los tenedores, pensando en cuánto le gustaría estar en otro lado, donde sí se le valore lo que hace.

No sé, pero hablan de radio y a mí se me pone todo en carne viva.
Aguante la radio.
Castelo en nuestra memoria, forever.

Fla-q dijo...

Si bien me duele el levantamiento del programa, a esta altura de la soiré, tengo la impresión de que las protestas de los oyentes tienen una fuerte pátina de pueril romanticismo.
Por mi lado, sería un rasgo de severa inmadurez suponer que el mercado tiene moral. =P
Ojalá que encuentren aire pronto porque el producto, era digno.

Anónimo dijo...

No es pueril romanticismo, es desazón. La franja horaria se ocúpó con un programa vacío de contenido, con una producción de cuarta y un locutor cargado de moralina muy alejado de la apertura mental que tenían los de Aunnque parezca mentira. Gracias por dejarme opinar