I - A mi me gustaba mucho el programa "Animal de Radio" que hacía Lalo Mir, con guiones de Carlos Barragán.
En su momento (1997) publicaron un libro con algunos de los libretos del programa. Se llamó "Manual Animal", y me lo compré.
Más apegada a la iconografía que a su lectura, el libro atravesó conmigo varias mudanzas y zafó incólume a las ventas de partes de mi biblioteca a las que me veía obligada cuando las dimensiones de mis viviendas se contraían.
II - A mi me gustaba mucho el programa "Escuchá lo que te digo"
de Adolfo Castelo.
El viejo era un procer y yo era su fan. Lo escuchaba y lo leía. Hoy lo extraño.
Castelo había sumado a Barragán al equipo del programa.
A todo ésto, Carlos Barragán había perdido el "Carlos" por el camino. Era simplemente "Barragán".
III - De aquel programa de Castelo subsistió parte del equipo, que hoy emite el programa "La siesta Inolvidable" en Radio Mitre. Lo escucho siempre que puedo. Jorge Halperín lo conduce y Silvina Walger y Barragán lo acompañan. Pero este programa tiene, además, un integrante fantasma:
su operador, Bonello.
Bonello habla sin usar su voz. Bonello es un genio de dedos mágicos que intercala audios célebres en las conversaciones. Hace hablar a famosos e ignotos, comentando lo dicho por los conductores con una habilidad poca veces vista.
Susanadas y menemstialidades, eructos, lluvias y frenadas se interponen en las columnas emitidas, con naturalidad y oportunidad sorprendentes.
A que viene tooooodo ésto?
IV - Un día mandé la respuesta a una consigna a "La siesta..." y me gané una cena en un restaurante.
Allá fui yo, el jueves pasado, a retirar mi premio a la radio.
Debajo del brazo me llevé mi Manual Animal, para intentar que Barragán me lo firmara.
Con toda cordialidad y calidez, una productora (Eugenia) me invitó a presenciar la transmisión del programa y a hacerme firmar el libro de cuerpo presente.
GLUP!
Los tenía a todos delante de mí, saludándome y dándome entidad, comiéndose una empanada a las apuradas porque se terminaba la tanda, trabajando como estibadores esforzados por levantar el aire radial enrarecido por los sucesos de Neuquén.
Y me descubrí pasmada, encholulizada, fascinada por conocer el funcionamiento de la factoría que fabrica el producto que consumo con voracidad cada tarde.
No, escuchar el programa ahora que los conozco, no perdió la magia.
Ganó, millones de veces en valor agregado y en reconocimiento.
No sé si ellos saben de la compañía que representan para quienes los escuchan.
Yo si sé.
Click en las imágenes para ampliarlas.
Un párrafo del Manual Animal AQUÍ
más info sobre Radio Mitre y los horarios del programa AQUI (sí, en Wikipedia, jua!)