Universalizando (por no decir generalizando)
Cuando yo estaba pinchada, amargada y sola, los festejos me caían mal.
Todas las celebraciones eran "extranjerizantes", incluyendo las fiestas de fin de año.
Asumía una postura fría y mundana, levantaba la nariz (así) y decía:
Hace un tiempito (unos diez años) cambié.
Un día me sentí muy disconforme con lo que había hecho de mí, y cambié. Me hice de nuevo.
Empezar a participar de las celebraciones formó parte de ese cambio, y de repente me comenzaron a aparecer los motivos para festejar.
Carnaval: Me agarró sin planearlo un carnaval en Barra da Lagoa. A partir del año siguiente programaba las vacaciones en Brasil para la fecha de carnaval.
Navidad/Año Nuevo: Me aparecí sola en un bar una Noche Buena, y me invitaron a compartir una amigable mesa. Desde el año siguiente las fiestas se celebran con amigos y en mi casa.
San Patricio: Idem anterior. Desde el año siguiente todos me llaman para saludarme y compartir conmigo unos brindis....
Y así...
Entonces: No importa de dónde venga lo festejado, si hay motivo y ganas de festejar.
Si es una conmemoración extranjera, bien: seamos cosmopolitas!
Y el Día de la Tradición también invítenme con asado, que yo llevo la ensalada.
Conclusión: Tengo sobrados y maravillosos motivos para celebrar San Valentín.
Bienvenida la globalización si de festejar se trata. He dicho.




























